Ir al contenido principal

Abril se pintó de rojo

“Duelen las ausencias Diario. Duelen como nunca antes.Y así se va forjando la vida, de múltiples presencias que en su debido momento irán dejando un vacío.”

[Escrito por Abril G. Karera el 25 de Abril de 2009]

Mañana 24 de abril Gabriela tiene un examen muy importante, no hay nada que la salve, pero de todas formas se presentará en el salón, probablemente le dé náuseas contestar la primera pregunta, se dará de topes en la butaca, mirará con odio al profesor, inclinará los ojos a la izquierda o a la derecha para tratar de copiar alguna respuesta razonable, no encontrará ninguna, fingirá dolor estomacal y saldrá del salón… derrotada. Toda esa situación pasa por su cabeza y con pesar, de nuevo, toma la calculadora mientras escucha música de Yann Tiersen. Ella necesita un milagro.

No mucho después llega su tío, Gabriela está sumergida en los números, un siete la empuja cuando el tío pregunta:

—Gaby, ¿qué haces aquí afuera?

—Tarea.

Ella espera alguna respuesta irónica, una burla, pero el tío responde:

—¿Está tu papá?

Gabriela asienta. Abre la puerta y su padre está viendo la televisión. El tío lo saluda. Su rostro refleja algo malo. Ella se queda a observar, apuesta a que la operación puede esperar unos minutos. Sin embargo al transcurso del primero no puede creer lo que está oyendo… Se encierra con los ojos húmedos en la habitación de sus padres, su madre y hermanos la cuestionan “¿Qué pasa?”, y ella deja que las palabras salgan en chorro, al compás de su llanto.

—Karol murió.

Y nadie puede creerlo. Como nadie cree la muerte. Como nadie tolera la muerte.Y menos de una niña de cinco años. Tan sólo cinco años. Siente que el nudo en su garganta se va haciendo más espeso al evocar el rostro de su prima. Ella no pudo haber muerto… A su mente se aglomeran las imágenes, la última vez que la vio, el día de los reyes magos, el sábado de gloria, pero resurge uno, uno que le pone la piel de gallina.

—¿Qué miras nena?

—Es que afuera hay alguien.

Gabriela se asoma por la ventana y no logra ver a nadie. Abre la puerta y se pasea por el jardín. Sigue sin ver a nadie. Karol la ha seguido.

—Tal vez sólo era una sombra.

—¡No! Vino y ya se fue, pero me dijo que regresaría por mí.

—Jajaja, ¡qué chicuela!

Gabriela comienza a reírse. Su familia la ve como una loca. No puede ser se dice para sí, la muerte una vez más abraza a la familia y eso sólo para reafirmar que en cualquier momento puede terminar todo. Todo de todo. Gabriela aún respira. Ya no tiene ganas de hacer cuentas, ni de pensar en exámenes, oye el llanto de su hermana y con tristeza se sienta a mirar el televisor.

“Las clases han sido suspendidas por la Influenza, mañana nadie en el Distrito Federal tendrá clases, por favor quédese en casa a descansar".

Gabriela no puede creer lo que mira. El rostro de Karol sigue en su cabeza, no entiende nada de lo que dice la conductora, influenza, Ah1n1, tos, gripa, semana, cerdos, escuelas… en su cabeza sólo se repite una y otra vez esa experiencia con Karol, aún no lo cree, nadie lo cree todavía, todos están como anonadados ¿cómo puede morir alguien así? ¿cómo?

Todo le parece una película extraña. Se ha salvado del examen, pero no se siente feliz, la tristeza le llena la respiración y se vuelve tan densa que Gabriela se queda dormida.

10 comentarios

Entradas populares de este blog

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor I

*Se recomienda poner play a los videos para hallar el sentido de la historia. (: [verídica por cierto]Yellow—¿Conoces a Coldplay? —pregunta C con el disco blanco A Rush of Blood to the Head entre sus manos.—Nunca los he oído.—confieso.—Pues… tienen una canción muy padre que se llama Yellow, no es de este disco, pero está muy padre.—C se sonroja.—¿En serio? ¿Y qué dice la canción?—Dice lo que yo pienso de ti todos los días. Shiver—Gaby, ¿hasta cuándo me vas a hablar?—…—Te juro que he cambiado.—…—¿No me quieres creer? Pues entonces a ver si le crees a él.Y me dejó la canción. Sparks—¿Ya me vas a perdonar?—No lo sé…—Mírame —dijo C poniendo sus ojos frente a los míos. —Sé que tú me quieres.—Eso no lo puedes saber.—Claro que sí, vi chispas en tus ojos.—¿Chispas? Estás loco…—Por ti… Green eyesSaqué mi cuaderno de Español y C lo tomó sin permiso.—¿Por qué pusiste esta canción en la libreta?—Me gusta ColdPlay—Antes ni los conocías.—Lo sé… pero ya pasaron dos años, los conozco perfectamente.—Esta…

10 canciones de ColdPlay que rigen una historia de amor II

Trouble—¿Te sientes bien? —pregunté tratando de no sonar preocupada.—No, no me siento bien. —dijo C desviando la mirada.—Puedes confiar en mí, dime qué te pasa.—La verdad me siento horrible, he cometido demasiados errores.—A todos nos pasa.—Nunca quise hacerte daño, en serio… eres lo más importante para mí.—Deja de pensar en eso… estoy consciente de que no fue tu intención.—¿Todavía estás enojada conmigo?—Si lo estuviera ¿te estaría hablando? Fix you—Ahora ¿qué te sucede a ti? —me preguntó C poniendo sus ojos frente a los míos.—Nada, vete… —respondí de mala gana… ¿cómo decirle que estaba así por él?—¿No me vas a decir? ¿Me obligas a contarte mis cosas y no me quieres contar las tuyas?—No me sucede nada…—Déjame consolarte…—¡No! ¡Ya déjame en paz!—Espera… sólo escucha esta canción conmigo… —tomó su discman y colocó en mi oído un auricular, mientras él tenía el otro… The scientist—Gaby… ¿de verdad este es el final?—¿A qué te refieres? —¿Jamás volveremos a estar juntos? ¿Quieres eso? ¿Quie…

Viaje al centro de la tierra

Yo soy la mano de Axel. Sí, de ese Axel temeroso que no quiere aventurarse al centro de la tierra. Yo soy sus dedos repasando el manuscrito. Sus ideas queriendo irse de su cabeza. Soy su desesperación por quedarse enterrado a cientos de leguas debajo de la tierra. Rayos, el sol da de lleno en mi cara, las neuronas me jalaron del granito del túnel subterráneo para llevarme al asiento trasero del automóvil de mi padre.Ya no había leído. Ahora las letras me piden incesantes que las pase por mis ojos antes de cerrar el libro. Despido a mi jardín con una mirada, recuesto mi cabeza lo mejor posible y continuo leyendo, dejo que las palabras se adueñen de mi cabeza. De nuevo soy Axel. Soy los ojos de Axel, aquellos que miran cosas inexplicables debajo de este suelo que piso a diario. Oigo perfectamente cuando el tío Lidenbrock marca la cifra del barómetro, ya casi llegamos a las 30 leguas debajo del suelo. Me asfixio.—Los profesores de hoy en día no saben enseñar.—oigo sin mucho ánimo cuando …